“La persecución de opositores, el cierre sistemático del espacio cívico, la expulsión de organizaciones humanitarias, el encarcelamiento de líderes religiosos y el exilio forzado de miles de ciudadanos son hechos incompatibles con los principios que esta organización defiende”, expresó el presidente panameño.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, inauguró la 56 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) con un contundente discurso en el que sentó una postura firme contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.
Mulino afirmó que, en su calidad de Estado anfitrión, Panamá considera su “obligación” señalar lo que la organización “no puede ignorar”, en referencia a la “grave” situación de Nicaragua, donde denunció un deterioro del respeto a los derechos humanos.
En su intervención, el mandatario panameño también se refirió a Cuba, al expresar la esperanza de que su pueblo “encuentre pronto el camino hacia una democracia plena”.
También, sostuvo que los valores democráticos “no pertenecen a ninguna época ni corriente política”, sino que constituyen una “promesa del hemisferio” aún pendiente con la isla.
Respecto a la situación que se vive en Bolivia, el presidente panameño manifestó su solidaridad con el Gobierno encabezado por Rodrigo Paz que, dijo, enfrenta amenazas de sectores radicales y del crimen organizado.
Mulino aseguró haber respaldado ante el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, una propuesta para conformar una comisión de cancilleres y ministros de Defensa o Seguridad Pública que viaje “lo más pronto posible” a Bolivia, con el fin de brindar apoyo al presidente boliviano y contribuir a resolver la crisis institucional.